Las mismas luces,
tú desde mar, yo desde tierra.
El tiempo también giró ingrávido
buscando que me buscaras.
Tus días han sido mis noches,
tus luces reales,
mis sueños sobre la arena.
Te he apartado de mi soledad.
Has habitado en el ángulo oculto
donde la niña es eterna.
Has sabido buscar cada faro
repartido por mis pisadas,
como un manojo de margaritas.
Has convertido mi atalaya en estrella,
mi casa en tus brazos.
Tu boca en mi fuente.
Tu mirada son haces de luz
rodando por mi historia.
Entrelazando,
mi soledad por tus dedos,
como la madrugada,
entrelaza la niebla del marinero.
A ti Pedro, que has guiado mi soledad.
